La fila que cambió bebidas sin prohibir nada
Al mover jarras de agua al principio de la fila, aumentar vasos disponibles y colocar mensajes simpáticos a la altura de los ojos, más estudiantes eligieron agua sin sentir imposición. El refresco seguía allí, pero daba más pasos. Con dos semanas de datos, el cambio se consolidó. La lección: orden y accesibilidad superan discursos. La decisión mejor aparece primero, brilla más y cuesta menos, incluso en momentos de prisa.